Biblioteca Popular José A. Guisasola

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Cuento» NICOLETA, de Ema Wolf. Ilustraciones de Elena Torres. Editorial Aique


Nicoleta tiene ocho años.

La semana pasada su mamá la llevó al oculista porque escribía con la nariz pegada al cuaderno como si estuviera oliéndolo.


El doctor Ruffo revisó a Nicoleta. Le hizo leer primero letras grandes y después cada vez más chicas.

A ella las letras chicas le parecían hormigas amontonadas.

Cuando terminó con las pruebas, el doctor Ruffo dijo:


—Esta nena va a tener que usar anteojos—. Y le dio una palmadita amistosa.

A Nicoleta la noticia le cayó como un ladrillo. ¿Para qué anteojos? Según ella, no los necesitaba.


En el camino de vuelta a casa la mamá de Nicoleta se agarraba la cabeza:

—¿Cómo voy a hacer para que no rompas los anteojos? ¿Te los ato? ¡Vas a precisar un par nuevo todos los días!

Miró preocupada a su hija y la besó en la nariz. Enseguida dijo, más preocupara aún:

—¿Podrá una nariz tan chica sostener un par de anteojos?


Al día siguiente Nicoleta estaba callada y con mufa.

—¿Qué le pasa a la nena? —preguntó la abuela, que vino de visita.

—Es que va a tener que usar anteojos… —le aclaró la mamá.

—¡Pero si muchos chicos usan anteojos! —comentó la abuela con optimismo.

Nicoleta pensó que no muchos usaban anteojos. Más bien eran pocos. Además, ¿por qué justo a ella?


El día que los estrenó, el papá de Nicoleta llegó del trabajo, la alzó y la llenó de besos.

—¿A ver, mi princesita? ¡Muéstreme esos anteojos! ¡Qué bien le quedan! ¡Qué linda está! ¡Qué preciosura de nena!

Nicoleta pensó que su papá exageraba. Exageraba a propósito. Ella no se sentía una preciosura.


Esa misma noche el abuelo de Nicoleta se apareció con una bolsa de caramelos para ella.

Nicoleta pensó que el regalo tenía que ver con los anteojos. Todo el mundo trataba de consolarla. También su tía Flica, que le dijo:

—¡Parecés mucho más interesante ahora!

Y la vecina de al lado, que le dijo:

—¿Parecés mucho más grande ahora!

Ella no quería parecer ni más grande ni más interesante.


A la mañana siguiente Nicoleta llegó a la escuela con los anteojos nuevos y cara de “a ver qué me dicen”.


Los chicos la miraron divertidos. Los anteojos pasaron de mano en mano. Todos querían probárselos. Se los ponían, hacían caras y preguntaban “¿Cómo me quedan?”

Ella no entendía qué podía tener eso de divertido.


Cuando la maestra la vio con los anteojos, le dijo:

—Desde hoy te vas a sentar en el primer banco, así leés mejor el pizarrón.

Pero ella quería sentarse en el último para charlar a gusto con su amiga Mercedes.

Todo mal. Los anteojos eran puros inconvenientes. Y ninguna ventaja, hasta ahora.


Esa tarde, cuando estaba por encender el televisor, llegó su tío Fredy.

Le tiró de las trenzas. Fredy traía un secreto guardado en una mano.

—Adiviná qué tengo acá.

Él siempre se aparecía con cosas raras.

—¿Cómo voy a saberlo si tenés la mano cerrada?

—Entonces la abro.

Algo muy chico voló de la mano de Fredy y se posó en la de Nicoleta.


—¡Es un bichito de San Antonio!

—¿Y cómo es? —le preguntó Fredy.

—Tiene dos alas, seis patas, dos antenas y puntitos negros en el lomo.

—¿Cuántos puntos tiene?

Nicoleta los contó sin problemas.

—Siete —dijo con seguridad—. ¿Pero vos no los ves…?

—No.

A Nicoleta le dio risa. Acababa de entender una cosa importante:

—Fredy: vas a tener que usar anteojos.



FIN



Autor: Ema Wolf
Ilustración: Elena Torres
Editorial: AIQUE
A partir de 6 años

Nicoleta tiene que usar anteojos, y si al principio es una preocupación, el cuento introduce una variante magistral: el tío Fredy entra en escena y le regala a la niña protagonista, un bichito de San Antonio. Gracias a sus anteojos, Nicoleta puede ayudar al tío a describir a este pequeño animal. Los miedos, los prejuicios, las primeras percepciones de uno mismo frente al otro surgen en torno al uso de un objeto como los lentes, que al principio, la protagonista considera extraños, pero luego, re-significa por reconocer la maravillosa posibilidad de ver más y mejor.

http://www.aique.com.ar/libro/nicoleta

Visto y leído en:

ESCUELA LIBERTADOR BERNARDO O´HIGGINS
“Somos una escuela que desarrolla en sus estudiantes habilidades sociales y académicas que les permiten la consecución de estudios de Enseñanza Media”

https://escuelalbo.files.wordpress.com
https://escuelalbo.files.wordpress.com/2016/08/nicoleta-ema-wolf.pdf

Blog: Bûbônis
http://beatriznscarano.blogspot.com/2011/07/nicoleta.html



Cuento» Pata de dinosaurio, de Liliana Cinetto. Ilustrado por Poly Bernatene


EN EL NIDO DE MAMÁ PATA APARECIÓ UN HUEVO GRANDOTE, RARO, DE COLOR GRIS…

—SEGURO ES UN HUEVO DE CISNE —DIJO MAMÁ PATA, QUE CONOCÍA DE MEMORIA LA HISTORIA DEL PATITO FEO. PERO CUANDO SE ROMPIÓ EL CASCARÓN NO APARECIÓ NI UN CISNE, NI UN PATITO FEO, NI UN PATITO LINDO IGUAL A SUS DIEZ HIJITOS RECIÉN NACIDOS, SINO…




…UN DINOSAURIO.

MAMÁ PATA CASI SE DESMAYA AL VERLO. PORQUE ERA VERDE, TENÍA ESCAMAS ÁSPERAS Y DIENTES ENORMES Y PUNTIAGUDOS.

SE QUEDÓ CON EL PICO ABIERTO POR LA SORPRESA.

ES QUE NO TENÍA IDEA DE QUÉ CLASE DE BICHO ERA ESE PORQUE NO SE MENCIONABA NADA PARECIDO EN LA HISTORIA DEL PATITO FEO.




—MIRE, NO LO TOME A MAL, PERO YO CREO QUE ACÁ HAY UN ERROR —LE EXPLICÓ MAMÁ PATA, QUE ERA REALMENTE MUY AMABLE.

EL DINOSAURIO EMPEZÓ A LLORAR. ENORMES ERAN SUS LÁGRIMAS (PORQUE ERAN, CLARO, LÁGRIMAS DE DINOSAURIO).

LLORABA TANTO QUE SE FORMÓ UN CHARQUITO A SUS PIES Y LOS DIEZ PATITOS APROVECHARON PARA NADAR AHÍ.

A MAMÁ PATA LE DIO NO SÉ QUÉ VERLO LLORAR. ES QUE ELLA TENÍA BUEN CORAZÓN (NO COMO LA DEL CUENTO DEL PATITO FEO).

Y AUNQUE EL DINOSAURIO FUERA UN DINOSAURIO, TAMBIÉN ERA UN BEBÉ Y ESTABA PERDIDO. Y SOLITO.

Y ELLA ERA UNA MAMÁ, AUNQUE FUERA UNA MAMÁ PATA.




—BUEH… BUEH… NO SE PONGA ASÍ —LO CONSOLÓ MIENTRAS LE DABA UNA PALMADITA EN EL LOMO CON EL ALA DERECHA— QUÉDESE NOMÁS.

Y SE LLEVÓ A LOS DIEZ PATITOS Y AL DINOSAURIO AL LAGO, PARA LA PRIMERA CLASE DE NATACIÓN. (EN REALIDAD, SOLO TUVO QUE ENSEÑARLE A NADAR AL DINOSAURIO, PORQUE LOS OTROS YA HABÍAN APRENDIDO EN EL CHARQUITO DE LAS LÁGRIMAS).




—NADA DE BURLARSE DE ÉL —LES ADVIRTIÓ MAMÁ PATA A SUS HIJOS EN CUANTO SE METIERON AL AGUA, Y ES QUE ELLA RECORDABA PERFECTAMENTE LO QUE PASABA EN LA HISTORIA DEL PATITO FEO.

Y LOS PATITOS NO SE BURLARON, AL CONTRARIO, AYUDARON AL DINOSAURIO QUE, POR MÁS QUE PATALEABA, NO LOGRABA MANTENERSE A FLOTE Y SE HUNDÍA A CADA RATO.

—ASÍ, ASÍ… MUY BIEN —LO ALENTABA MAMÁ PATA—. AHORA UNA BRAZADITA PARA ACÁ Y OTRA PARA ALLÁ… PRONTO LE VA A SALIR PERFECTO. ES CUESTIÓN DE PRÁCTICA.




TAMPOCO SE BURLARON LOS OTROS ANIMALES DE LA GRANJA. MAMÁ PATA NO SE LOS PERMITIÓ.

—CADA UNO ES COMO ES —LO DEFENDIÓ AL DINOSAURIO, CUANDO ALGUNOS LO MIRARON TORCIDO.

NADIE DISCUTIÓ, PORQUE NADIE QUERÍA SENTIR SUS PICOTAZOS. MAMÁ PATA ERA BRAVÍSIMA CUANDO SE ENOJABA.




MUY PRONTO EN LA GRANJA SE ACOSTUMBRARON A VER PASAR A MAMÁ PATA CON SU FAMILIA.




Y A VERLOS ACURRUCADOS BAJO SUS ALAS, CUANDO LLOVÍA, CUANDO HACÍA FRÍO, CUANDO TENÍAN SUEÑO O CUANDO ELLA LES CONTABA HISTORIAS COMO LA DEL PATITO FEO, BAJO LA LUZ DE LA LUNA.




A VECES EL DINOSAURIO SE PONÍA TRISTE AL VERSE REFLEJADO EN LAS AGUAS DEL RÍO, PORQUE SE COMPARABA CON LOS PATITOS, ENTONCES MAMÁ PATA LE DECÍA:

—NO, USTED NO SE PARECE A ELLOS, PERO TAMBIÉN ES PRECIOSO.




ES CIERTO QUE A MAMÁ LE COSTÓ CRIAR AL DINOSAURIO.

TUVO QUE ENSEÑARLE BUENOS MODALES.

Y ENSEÑARLE A COMER

Y A NO JUGAR BRUTO…

Y NO SIEMPRE LE ENTENDÍA PORQUE AL DINOSAURIO LE COSTABA HABLAR O PRONUNCIAR CUAC.




PERO CRIAR A LOS DIEZ PATITOS TAMBIÉN LE DIO TRABAJO.

UNOS HACÍAN CAPRICHO, VARIOS PELEABAN, MUCHOS ERAN DORMILONES, OTROS NO QUERÍAN PEINARSE LAS PLUMAS.

Y ADEMÁS EL DINOSAURIO APRENDIÓ TODO ¡O CASI TODO, PORQUE NUNCA LLEGÓ A SER UN GRAN NADADOR! Y ERA BUENAZO Y TAN CARIÑOSO.

Y SI SE EQUIVOCABA O HACÍA LÍO, SABÍA PEDIR DISCULPAS.

MAMÁ PATA ESTABA ORGULLOSA DE ÉL.

POR ESO EL DINOSAURIO NUNCA TUVO QUE IRSE A VIVIR LEJOS COMO LE PASÓ AL PATITO FEO. PORQUE SI VENÍA ALGUIEN QUE NO ERA DE LA GRANJA Y PREGUNTABA QUIÉN ERA ESE FORTACHÓN…

MAMÁ PATA RESPONDÍA:

—ESTE… ES MI HIJO.




FIN



PATA DE DINOSAURIO - COL. BUENAS NOCHES
Autor: Liliana Cinetto. Ilustrador Poly Bernatene | 21cm x 24cm | 32 páginas | Tapa blanda | Letra mayúscula


Editorial: Kapelusz Norma


Sinopsis: Las aventuras de una pata que tiene muchos hijitos para cuidar. En el nido de mamá pata aparece un huevo. No es como los otros... ¡es enorme! Aunque sabe que de allí no saldrán ni un pato ni un cisne, la mamá de esta historia decide criar a este nuevo bebé. ¡Está convencida de que siempre hay lugar para un hijo más! Un relato que nos enseña que las apariencias a veces son engañosas y que no todas las familias son iguales.

Temática: Amor, Convivencia, Diversidad, Familia, Igualdad

http://www.editorialkapelusz.com/

https://www.normainfantilyjuvenil.com/ar/


Visto y leído en:

Pata de dinosaurio cap modelo - Published on Mar 6, 2017. Kapelusz Norma
https://issuu.com/kapeluszeditora/docs/pata_de_dinosaurio_cap_modelo
Poly Bernatene. Buenos Aires, Argentina
https://www.polybernatene.com/pata-dinosaurio

VIDEOS
Cuentos que van y vienen - PATA DE DINOSAURIO - VIDEOCUENTOS
https://www.youtube.com/watch?v=vZGY1ATu9V4
CUENTOS PARA DESCANSAR - ENTREGA #004 - Pata de dinosaurio
https://www.youtube.com/watch?v=5IXrVSceEJc
Canal de Maru - PATA DE DINOSAURIO VIDEO 1
https://www.youtube.com/watch?v=Ah8WLoKYPJk
Canal de Judith Veliz - CUENTO PATA DE DINOSAURIO ( autora Liliana Cinetto)
https://www.youtube.com/watch?v=tDVQhOMZtG0







Choco era un pájaro muy pequeño que vivía a solas. Tenía muchas ganas de conseguir una mamá, pero ¿quién podría serlo?

Un día decidió ir a buscar una.




Primero se encontró con la señora Jirafa.

―Señora Jirafa ―dijo―. ¡Usted es amarilla como yo! ¿Es usted mi mamá?

―Lo siento ―suspiró la señora Jirafa―. Pero yo no tengo alas como tú.




Choco se encontró después con la señora Pingüino.

―¡Señora Pingüino! ―exclamó—. ¡Usted tiene alas como yo! ¿Será que usted es mi mamá?

―Lo siento ―suspiró la señora Pingüino—. Pero mis mejillas no son grandes y redondas como las tuyas.




Choco se encontró luego con la señora Morsa.

―¡Señora Morsa! ―exclamó―. Sus mejillas son grandes y redondas como las mías. ¿Es usted mi mamá?

―¡Mira! ―gruñó la señora Morsa―. Mis pies no tienen rayas como los tuyos, así que, ¡no me molestes!




Choco buscó por todas partes pero no pudo encontrar una madre que se le pareciera.




Cuando Choco vio a la señora Oso recogiendo manzanas, supo que ella no podría ser su madre. No había ningún parecido entre él y la señora Oso.




Choco se sintió tan triste, que comenzó a llorar.

―¡Mamá, mamá!… ¡Necesito una mamá!

La señora Oso se acercó corriendo para averiguar qué le estaba pasando. Después de haber escuchado la historia de Choco, suspiró:

―¿En qué reconocerías a tu madre?




―¡Ay! Estoy seguro de que ella me abrazaría ―dijo Choco entre sollozos.

―¿Así? ―preguntó la señora Oso. Y lo abrazó con mucha fuerza.




―Sí… y estoy seguro de que también me besaría —dijo Choco.

―¿Así? ―preguntó la señora Oso, y alzándolo le dio un beso muy largo.




―Sí… y estoy seguro de que me cantaría una canción y de que me alegraría el día.

―¿Así? ―preguntó la señora Oso. Y entonces cantaron y bailaron.




Después de descansar un rato, la señora Oso le dijo a Choco:

―Choco, tal vez yo podría ser tu madre.

―¿Tú? ―preguntó Choco.




―Pero si tú no eres amarilla. Además no tienes alas, ni mejillas grandes y redondas. ¡Tus pies tampoco son como los míos!

―¡Qué barbaridad! ―dijo la señora Oso― Me imagino lo graciosa que me vería.

A Choco también le pareció que se vería muy graciosa.




―Bueno ―dijo la señora Oso―, mis hijos me están esperando en casa. Te invito a comer un pedazo de pastel de manzana. ¿Quieres venir?

La idea de comer pastel de manzana le pareció excelente a Choco.




Tan pronto como llegaron, los hijos de la señora Oso salieron a recibirlos.

―Choco, te presento a Hipo, a Coco y a Chanchi. Yo soy su madre.




El olor agradable del pastel de manzana y el dulce sonido de las risas llenaron la casa de la señora Oso.




Después de aquella pequeña fiesta, la señora Oso abrazó a todos sus hijos con un fuerte y caluroso abrazo y Choco se sintió muy feliz de que su madre fuera tal y como era.





FIN





Autor e ilustrador: Kasza, Keiko
Colección Buenas Noches. Editorial Norma
Páginas: 32
Formato: 21 x 24 cm
Valores: amor, bondad
Temas: animales, adopción
PDF con actividades:
http://exposicionesvirtuales.com/so_images/9019/Chocoencuentra.pdf


Descripción:
Choco está buscando desesperadamente una mamá, y aunque la busca aquí y allá, parece imposible encontrarla. Solamente cuando ya ha perdido todas las esperanzas, una nueva candidata aparece, y lo hace feliz.

Este libro está dirigido a los primeros lectores que se enfrentan al difícil proceso de comprender la adopción.

http://www.kapelusznorma.com.ar/


Visto y leído en:
Bibliopeque itinerante
EDAIC Varela (Equipo Distrital de Alfabetización Inicial y Continua)
http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2013/04/keiko-kasza.html
http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2015/09/coleccion-buenas-noches.html



Cuento» El hombrecillo de papel,
de Fernando Alonso


Era una mañana de primavera y una niña jugaba en su cuarto.

Jugó con un tren, con una pelota, y con un rompecabezas.

Pero pronto se aburría de todo.




Luego empezó a jugar con un periódico.

Primero hizo un sombrero de papel y se lo puso en la cabeza.




Después hizo un barco y lo puso en la pecera.

La niña se cansó también de jugar con el sombrero y el barco.




Entonces hizo un hombrecillo de papel con un periódico.




Y estuvo toda la mañana jugando con él.




Por la tarde, la niña bajó al parque para jugar con sus amigos.

Iba con ella el hombrecillo de papel.




Al hombrecillo de papel le gustaba el juego de los niños. Y los niños estaban muy contentos con aquel amigo tan raro que tenían.




Por fin todos se sentaron a descansar.

El hombrecillo de papel de periódico era muy feliz y quería que los niños estuviesen contentos.




Por eso, empezó a contarles las historias que sabía. Pero sus historias eran historias de guerra,




de catástrofes, de miserias...




Y los niños, al oír aquellas historias, se quedaron muy tristes.

Algunos se echaron a llorar.

Entonces el hombrecillo de papel de periódico pensó: “Lo que yo sé no es bueno, porque hace llorar a los niños”.




Y echó a andar, solo, por las calles.

Iba muy triste, porque no sabía hacer reír a los niños.




De pronto vio una lavandería.

El muñeco de papel dio un salto de alegría y, con paso decidido, entró.




“Aquí podrán borrarse todas las cosas que llevo escritas. Todo lo que hace llorar a los niños”.




Al salir… ¡nadie le habría reconocido!

Blanco como la nieve.

Planchado y almidonado como un niño de primera comunión.




Dando alegres saltos, se fue hacia el parque.




Los niños lo rodearon muy contentos y jugaron al corro a su alrededor.

El hombrecillo de papel sonreía satisfecho.




Pero, cuando quiso hablar…

¡de su boca no salía ni una palabra!

Se sintió vacío por dentro y por fuera.




Y, muy triste, volvió a marcharse.

Caminó por todas las calles de la ciudad... y salió al campo.

Y entonces, de pronto, se sintió feliz.




Y su corazón de papel daba saltos en el pecho.

Y el hombrecillo sonreía, pensando que tenía un pájaro guardado en su bolsillo.




Y comenzó a empaparse de todos los colores que veía en los campos.

Del rojo, amarillo y rosa de las flores; del verde tibio de la hierba, del azul del agua y del cielo y del aire...




Luego se fue llenando de palabras nuevas y hermosas.




Y cuando estuvo lleno de color y de palabras nuevas y hermosas, volvió junto a los niños.




Y cuando descansaban de sus juegos y de sus risas, les habló.




Les habló de todas las personas que trabajan para los demás; para que nuestra vida sea mejor, más justa, más libre y más hermosa.




Y sobre el parque y sobre los ojos de los niños cayeron estas palabras como la lluvia fresca.




La voz del hombrecillo de papel se hizo muy suave cuando les habló de las flores…




Y de los pájaros del aire...

Y de los peces del río y del mar...

Los rostros de los niños y del hombrecillo de papel se llenaron de sonrisa.

Y cantaron y bailaron cogidos de las manos.




Y todos los días, a partir de aquella tarde, el hombrecillo de papel hacía llover sobre la ciudad todo un mundo de color y de alegría.





FIN


El hombrecillo de papel
Texto e ilustraciones de Fernando Alonso
EDITORIAL miñón





1978
✫ El hombrecillo de papel. Valladolid: Miñón, 1978 (2.ª ed.: Mac Millan/Mc Grau-Hill. EE. UU. 1992; 3.ª ed.: México D. F.: Astrolabio/Secretaría de Educación Pública, 2005).

1996
✫ El hombrecillo de papel (edición corregida). Gaviota. Madrid 1996 (2.ª ed.: Lectorum Publications USA, 1996).

1999
✫ La historia de un hombrecillo de papel (Teatro). Adaptación de José Cañas. León: Everest, 1999. (2.ª ed.: México D. F.: Astrolabio/Secretaría de Educación Pública, 2005).

2008
✫ El hombrecillo de papel. Madrid: Everest, 2008.




Visto y leído en:
Guía de lectura -Fernando Alonso- el hombrecito de papel (PDF)
http://cepli.uclm.es/files/2016/03/GUI006.pdf
© DE LA GUÍA DE LECTURA: Santiago Yubero, Elisa Larrañaga, Isabel Mª Ferrándiz y Ana R. Bodoque. (Con la colaboración de Fernando Alonso) © DE LA EDICIÓN: CEPLI (Universidad de Castilla-La Mancha) y FEISD (Federación Española del Síndrome de Down) ALONSO, Fernando: El hombrecillo de papel. Madrid: Gaviota, 1995

Otras fuentes cnsultadas:
http://lnx.educacionenmalaga.es/valores/2014/02/06/el-ceip-los-guindos-canta-por-la-paz/
Recursos en valores de Educación en Málaga El hombrecillo de papel (PDF)
http://lnx.educacionenmalaga.es/valores/files/2014/02/elhombrecillodepapel3.pdf
http://cuentosinfantiles.biz/cuento-el-hombrecillo-de-papel/
http://lorenasme.blogspot.com.ar/2015/03/actividad-bloque-ii-comunicacion.html
http://www.cervantesvirtual.com/portales/fernando_alonso/su_obra_bibliografia/

Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»



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